La transición al código 2D transforma la logística y consumo en México
La industria mexicana adopta el estándar de códigos bidimensionales para mejorar la trazabilidad, seguridad y gestión de inventarios desde el origen hasta el punto de venta.

A partir de este año, diversas empresas en México han comenzado a implementar la transición del tradicional código de barras lineal hacia los nuevos estándares de códigos 2D. Esta tecnología permite almacenar una cantidad significativamente mayor de datos, facilitando el rastreo detallado de los productos desde su fabricación en origen hasta su llegada a los anaqueles de los establecimientos comerciales en el país. Con este cambio, el sector logístico busca modernizar sus operaciones y fortalecer la transparencia en las cadenas de suministro nacionales.
El despliegue de estos códigos bidimensionales ofrece capacidades técnicas que van más allá del simple registro de precios. Entre las funcionalidades principales se encuentra la posibilidad de integrar información específica sobre el recorrido de la mercancía, lo que permite a las compañías detectar con mayor precisión posibles pérdidas o robos durante el traslado. Además, esta herramienta facilita la gestión automatizada de productos próximos a caducar, optimizando los controles de calidad en supermercados y centros de distribución.
Para las empresas que operan en territorio mexicano, esta evolución tecnológica representa un paso necesario hacia la digitalización integral de sus inventarios. La implementación busca reducir el desperdicio de productos perecederos y mejorar la eficiencia en la rotación de mercancías, aspectos que impactan directamente en la experiencia del consumidor final. Asimismo, los sistemas permiten acceder a información técnica detallada que antes requería de procesos manuales o de consulta externa.
Aunque la adopción del estándar 2D es un proceso gradual, las asociaciones del sector han señalado que el objetivo es alcanzar una estandarización a nivel nacional. La capacidad de lectura en diversos dispositivos electrónicos permite que tanto distribuidores como minoristas en los estados de la República puedan coordinar mejor sus existencias. Este avance tecnológico es visto como una herramienta clave para la competitividad comercial en un mercado que exige mayor agilidad y control en tiempo real.


