El AIFA integra energías renovables en su operación eléctrica diaria
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles reporta que la mayor parte de su consumo eléctrico proviene de fuentes renovables, según datos del Instituto Mexicano del Transporte.

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ha consolidado una transición hacia el uso de energías limpias en sus instalaciones, logrando que aproximadamente el 95 por ciento de su suministro eléctrico provenga de fuentes renovables. Esta información, difundida recientemente por el Instituto Mexicano del Transporte, destaca el esfuerzo técnico por reducir la huella de carbono de la terminal aérea ubicada en el Estado de México.
La implementación de estas fuentes energéticas es parte de las estrategias de sostenibilidad aplicadas desde el inicio de sus operaciones. El complejo aeroportuario, gestionado bajo la supervisión de la Secretaría de la Defensa Nacional, ha integrado infraestructura especializada para garantizar que las actividades de servicios, iluminación y logística aeroportuaria operen con un impacto ambiental menor al de las terminales convencionales.
Especialistas del sector señalan que el uso de energías limpias en infraestructuras críticas es fundamental para cumplir con los objetivos nacionales de transición energética. La integración de estos recursos en el AIFA no solo busca eficiencia operativa, sino también reducir la dependencia de fuentes fósiles en una de las obras de infraestructura más importantes del país durante los últimos años.
Desde su inauguración, el aeropuerto ha enfrentado diversos retos operativos que han sido documentados por analistas y medios de comunicación. Sin embargo, en el ámbito de la sostenibilidad, los reportes técnicos sugieren que la administración aeroportuaria mantiene un enfoque constante en la modernización de sus sistemas eléctricos, alineándose con las normativas ambientales vigentes en México.
El Instituto Mexicano del Transporte continuará monitoreando el desempeño energético de la terminal para evaluar su impacto a largo plazo. Este modelo de gestión energética podría servir como referente para futuros proyectos de infraestructura pública en el país, siempre bajo el cumplimiento de los estándares establecidos por la Secretaría de Energía y las políticas climáticas nacionales.


